Nuevo Entreríos. Revista de Arte y Letras. Núm 29-30. Primavera-Verano Aumentar

Entreríos. Revista de Arte y Letras. Núm 29-30. Primavera-Verano

1699-3097

Llegó EntreRíos a las manos de los lectores allá por 2004, cuando el invierno principiaba con una risa de nieve, allá en las altas cumbres. Al frente, con la mirada limpia, estabas tú,  Mariluz Escribano, la gran escritora granadina de la concordia y el compromiso social  militante; a tu lado, autores consagrados y críticos que principiábamos a ver el mundo guiados por tu mano firme. Te seguíamos con entusiasmo en tus iniciativas porque tú, Mariluz, inmensa voz y dulce asombro, has representado siempre a esa Granada auténtica, con un pájaro en la mano, un verso, una flor y una bandera. Desde los años setenta, encabezando las manifestaciones para defender los árboles de Constitución y que el Carmen de los Mártires no se convirtiera en un hotel hasta el minuto postrero.

Y quince años después, porque se nos ha ido la maestra por una senda clara, parafraseando a Machado en su poema dedicado a Francisco Giner de los Ríos, vamos a hacerle un duelo de labores y esperanzas, para que su nombre se siga pronunciando en presente.

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Llegó EntreRíos a las manos de los lectores allá por 2004, cuando el invierno principiaba con una risa de nieve, allá en las altas cumbres. Al frente, con la mirada limpia, estabas tú,  Mariluz Escribano, la gran escritora granadina de la concordia y el compromiso social  militante; a tu lado, autores consagrados y críticos que principiábamos a ver el mundo guiados por tu mano firme. Te seguíamos con entusiasmo en tus iniciativas porque tú, Mariluz, inmensa voz y dulce asombro, has representado siempre a esa Granada auténtica, con un pájaro en la mano, un verso, una flor y una bandera. Desde los años setenta, encabezando las manifestaciones para defender los árboles de Constitución y que el Carmen de los Mártires no se convirtiera en un hotel hasta el minuto postrero.

Y quince años después, porque se nos ha ido la maestra por una senda clara, parafraseando a Machado en su poema dedicado a Francisco Giner de los Ríos, vamos a hacerle un duelo de labores y esperanzas, para que su nombre se siga pronunciando en presente.

Hoy, Mariluz Escribano, este homenaje llega a los lectores de EntreRíos de medio mundo para que todos sepan que sigues aquí eternamente: en la rosa, en la nieve, en la lluvia, en la estrella, en la espiga y en el mar. Porque te nombramos a cada instante con infinita ternura y eso será inamovible, este amor que has dejado grabado a fuego entre las gentes que te hemos conocido no tendrá final, sólo principio, descubrimiento, admiración y paz. Mucha paz. Has forjado un cariño perpetuo que es un río, Mariluz, y ahora caminas con tu padre. Ya eres libre, como tú querías. Libre y violeta.