La escritora Noelia Cortés vuelve a la poesía con Rosal o reptil, un libro que advierte contra el auge del pensamiento conservador y religioso en la actualidad
Por Alba Correa28 de julio de 2026
A sus 30 años recién cumplidos, con tres libros publicados y una novela en proceso de escritura, Noelia Cortés (Albox, 1996) da la impresión de ser una de esas autoras que ha escogido aquel camino en el que será dueña de cada paso. Este último cumpleaños tan significativo, el de las tres décadas, lo ha celebrado con la publicación de un nuevo poemario, Rosal o reptil (Valparaíso), y con un viaje por la Italia de los poetas románticos ingleses que inspiran el espíritu del mismo. Ha visitado el llamado Golfo de los poetas en el mar de Liguria, donde Dante Alighieri o Mary y Percy Shelley acudieron, atraídos por su belleza, y la la Villa Dupouy, que fue el hogar de Lord Byron en la región. En este camino propio y escogido, no existe prisa ni urgencia por colarse en la inmediatez de las pantallas, pero sopla la brisa de la costa toscana.
Estos últimos años, la autora ha estado involucrada en diversos proyectos, en los que su voz ha contribuido a purgar el racismo en las representaciones del Pueblo Gitano en diversos espacios y textos culturales. Desde ejercer como asesora creativa en la película Serás Farruquito –un biopic con la ambición de sumergirse en el legado cultural del baile flamenco–, hasta acudir como invitada a la Universidad de Leeds para instruir a los alumnos de estudios hispánicos en la idiosincrasia cultural de los españoles gitanos, pasando por su participación en el homenaje en la Moncloa por el 600 aniversario de la llegada del Pueblo Gitano a España. Entre una y otra tarea, Noelia Cortés ha estado escribiendo, y si escribe es porque observa el mundo que la rodea, la deriva de su tiempo. Una observación agrietada una preocupación concreta que también sintieron sus admirados poetas románticos: la duermevela en la que siente que se adentra el pensamiento actual, acelerada por la recuperación rápida de terreno de la religión.

Cuatro años después de La higuera de las gitanas (Ediciones en el Mar), un ensayo que educaba a sus lectores en la identificación del racismo contra las mujeres gitanas, su segundo poemario supone un ejercicio clásico de lirismo que advierte contra el renovado interés y romanticismo con el que se aborda ahora todo lo religioso. Un mundo de símbolos, un mensaje y una estética, que con una vigencia que no se recordaba en España desde mediados del siglo pasado, y que crece impulsada por el repentino interés de algunos influyentes actores del mundo de la cultura, solapándose con una ola de pensamiento ultraconservador que vive su agosto en las redes sociales, pero que además tienen un reflejo en propuestas políticas que abogan por retroceder en derechos y libertades individuales.
“Este regreso se está produciendo, [la religión] está cobrando más poder y creo que está detrás de la nueva ola de misoginia, homofobia y de otras desigualdades”, apunta la poeta. “Veo mucho influencer que, de la nada, pues antes no hacían este contenido, enseña a sus seguidores a rezar un rosario, por ejemplo, o veo a escritoras feministas que de pronto hablan de conectar con Dios. Justo cuando se empieza a señalar, por primera vez de forma como más colectiva, lo que pasó con el Patronato Protección de la Mujer, todo lo que les hicieron aquellas monjas a esas niñas, de repente hay escritoras feministas que van los domingos a misa e introducen a Dios en cualquier reflexión. Te sientes como en El cuento de la criada. Tengo pánico porque esta romantización afecta a la vida de la gente, adormece el pensamiento crítico.”
En un principio, no sabía que ahí se escondía un poemario. “Tenía varios poemas ya escritos, pero no sabía muy bien qué hacer con ellos”, cuenta a Vogue España. “Entonces Fernando Valverde, editor y un escritor al que admiro, porque es experto en los poetas románticos ingleses como Percy Shelley y Lord Byron, me impulsó a darle forma, sintiéndome libre, y me dijo que podía publicarlo en Valparaíso”. Lo que siguió lo describe como fácil, pues llevaba ya mucho tiempo latente dentro de ella. Lo observaba, reflexionaba, leía autores que habían tratado antes el tema y, a menudo, escribía también sobre ello; sobre esa lustrosa óptica, a veces disfrazada de moderna, con la que hoy se revisan los elementos eclesiásticos. Si la cultura parece más religiosa que hace diez años es porque las élites han adoptado sus temas y estéticas para su producción artística o intelectual. Son personas cuyos recursos les ponen a salvo del efecto que ese mensaje puede tener en sus vidas, un discurso que no ha variado la postura de estas instituciones respecto a los derechos de las mujeres o las minorías sociales, y que respalda el auge de políticas conservadoras.
“Incluso si estas personas adoptan estas creencias por herencia familiar, o por convicción propia, sus recursos les permiten difundir lo que creen, y mañana pueden leer un libro filosófico de otro tema y cambiar de parecer, pero las vidas en las que repercute no tienen los medios para entender eso, personas que ya de por sí tenían bastante complicado darse cuenta», reflexiona la autora, preocupada por el efecto de algunos cultos cuando interactúan con el sistema de clases. “La religión siempre se ha aprovechado de la persona más desamparada, porque es la que más necesita creer en toda esta fantasía. En el caso concreto del evangelismo, ¿por qué justamente recae en los inmigrantes latinoamericanos, en las familias que han tenido casos de drogadicción o en los gitanos? ¿Por qué siempre es la gente que más desamparada se siente y que más necesita formar parte de una comunidad? Esa gente es la que necesita que alguien le diga: todo va a estar bien, en esta vida no lo vas a tener, pero si eres creyente te van a apuntar en el libro de la vida y cuando vuelva Jesucristo y te lleve con él, entonces tendrás la vida perfecta”.
Inspirándose en los poetas románticos, Noelia Cortés recurre a la naturaleza como punto de fuga frente a este angosto panorama. La naturaleza como fuente de inspiración para el arte, donde encontrar la belleza. “Emily Dickinson se negaba rotundamente a ir a misa pudiendo quedarse escuchando a los pajaritos cantar”, alega. Voces de tan diversos tiempos como las de Francisco Umbral (cuya novela Mortal o rosa queda reflejada desde el título del poemario), Federico García Lorca, Oscar Wilde, la propia Dickinson o Percy Shelley pueblan las referencias entre las páginas del poemario. Cortés dice que quería crear así un poemario habitado.
En la naturaleza suceden algunos de sus recuerdos más felices con sus abuelos, Julio y Rosa, preparando un arroz o bañándose en el río. La escritora y activista encuentra un vínculo ineludible entre la historia del Pueblo Gitano y la naturaleza. “El Pueblo Gitano ha vivido siempre de los recursos de la naturaleza, del esparto, de la mimbre, de hacer herraduras para los caballos, del flamenco. En tantas persecuciones, como la de los nazis, se refugiaban en los bosques. Como Papusza en los bosques de Polonia o Philomena Franz en los de Alemania. Quiero decir, es tan evidente que la naturaleza es lo que ha hecho que sobrevivamos, que no puedo entender cómo han convencido a un pueblo, tan conectado a la naturaleza que su bandera es el cielo, la tierra y la sangre, de que este vínculo es algo pagano”.
Abrir Rosal o reptil tiene algo de canto a la naturaleza. Su voz no conoce la urgencia, no está interesada en la viralidad ni en dejar tras de sí una filigrana de barro que se agriete y se deshaga con el tiempo. En el camino escogido de la escritura de Noelia Cortés, lo formal se esculpe. Muchos de sus versos riman, en un gesto que distancia la voz de Noelia Cortés de la poesía de su tiempo. Busca la música en el lenguaje. “Lo leo como con la sonoridad que tendrá el día que yo, u otra persona en su casa, lo recitemos”, explica. “Mortal y rosa [la novela de Umbral] no es poesía, pero es como si la poesía se hubiese hecho novela. No puedo hacer un libro en homenaje a Mortal y rosa y escribirlo como si fuera un bloc de notas del móvil. Aspiro a que llegue más lejos del momento en el que lo escribo”.
Publicación original https://www.vogue.es/articulos/noelia-cortes-libro-rosal-reptil-entrevista



