PREMIO HISPANOAMERICANO DE POESÍA DE SAN SALVADOR – VII EDICIÓN

La Alcaldía de San Salvador a través de su Secretaría de Cultura, junto al Centro Cultural
de España en El Salvador y Valparaíso Ediciones, presentan las bases para la Séptima
Edición del Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador.

BASES

1 – Podrán participar poetas mayores de edad, cuya nacionalidad sea la de cualquiera de los países de Hispanoamérica y aquellos pertenecientes a la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas.

2 – Sólo podrán competir textos inéditos. No se admitirán textos que estén participando en otros certámenes, que hayan sido galardonados en otros concursos, que estén sujetos a algún compromiso editorial o que hayan sido difundidos por medios físicos o electrónicos de forma completa o parcial.

3 – El estilo y tema de la obra es libre, los poemarios podrán ser entregados en físico o digital, para la entrega de los trabajos en físico los requisitos son los siguientes: la extensión requerida no podrá ser menor a 500 versos ni superior a 600, los trabajos deben estar escritos en castellano, no ser paráfrasis o traducciones de otros autores, deberán ser presentados en triplicado, escritos en letra Arial 12 puntos a doble espacio, en papel tamaño carta y por una sola cara, debidamente encuadernado o anillado. Deberán presentarse en un sobre manila rotulado en el cual se indique título de la obra y seudónimo con la indicación: “Para el Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador”.

4 – Se adjuntará un sobre cerrado que contenga en su interior la ficha que se encuentra al final de este documento. También se deberá agregar fotocopia del documento legal que lo identifica. El participante anexará un CD, que debe estar rotulado en el exterior con tinta indeleble donde conste el título de la obra y el seudónimo.

5 – Las obras serán entregadas personalmente o enviadas por correo postal a la dirección de la Secretaría de Cultura de San Salvador, esta no se hará cargo de costos por envío.

6 – Se aceptarán trabajos en formato digital, enviados por correo electrónico a la dirección: phpsansalvador@gmail.com, se deberá adjuntar en formato PDF, la extensión requerida no podrá ser menor a 500 versos ni superior a 600, los trabajos deben estar escritos en castellano, no ser paráfrasis o traducciones de otros autores, escritos en letra Arial 12 puntos a doble espacio, tamaño carta. El participante deberá adjuntar la ficha que se encuentra al final de este documento (llenada a mano, con firma de puño y letra) además, el escáner del documento legal que lo identifica.

7 – El/la ganador/ra en acto público virtual, recibirá por el Alcalde de San Salvador el reconocimiento que lo/la acredita como Primer Lugar del Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador.

8 – El premio en ningún caso será económico. La obra premiada será publicada con 1500 ejemplares en su primera edición por la editorial española Valparaíso Ediciones y la Editorial Municipal de San Salvador que constituye el premio en sí. El/la autor/ra premiado/a cederá los derechos de la primera edición a la Secretaría de Cultura de San Salvador, la cual hará la entrega de 100 libros al autor/a ganador/a, de los 1400 ejemplares restantes, 500 serán distribuidos por Valparaíso Ediciones y 900 serán propiedad de la Secretaría de Cultura de San Salvador quien los distribuirá de manera gratuita.

9 – No podrán participar en esta convocatoria: Empleados de Valparaíso Ediciones, del Centro Cultural de España en El Salvador, empleados o funcionarios de la Alcaldía de San Salvador, personas que tengan asuntos contractuales pendientes con estas instituciones, ni tampoco los ganadores de ediciones pasadas.

10 – El plazo de admisión terminará a la media noche (Hora de El Salvador) del día 21 de marzo de 2022, el fallo será el 14 de abril del mismo año. Los trabajos en físico no serán devueltos, ni se remitirá constancia de recibido, pues al final del certamen serán destruidos o eliminados en su defecto.

11 – El jurado calificador estará integrado por tres escritores de reconocido prestigio cuyos nombres serán dados a conocer al momento de emitirse el fallo.

12 – El incumplimiento de los requisitos dará lugar a la descalificación de la obra del participante. La Secretaría de Cultura de San Salvador, el Centro Cultural de España y Valparaíso Ediciones nombrarán un jurado idóneo, cuyo fallo será inapelable. Los trabajos en físico deberán remitirse a la Secretaría de Cultura de San Salvador a la siguiente dirección: 7ª Calle Poniente, N° 4916-A, Colonia Escalón, San Salvador, El Salvador, Centroamérica.

Descarga las bases y la ficha haciendo clic aquí.

Para mayor información, pueden escribir al correo electrónico: phpsansalvador@gmail.com    o llamar al teléfono (503) 2511-6320 de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. (Hora de El Salvador).

III Premio de Poesía Hispanoamericana Francisco Ruiz Udiel

La editorial Valparaíso Ediciones S.L convoca el III Premio de Poesía Hispanoamericana
atendiendo a las siguientes bases:

1 – Podrán concursar en este premio autores de hasta 30 años de edad (nacidos después del 1 de enero de 1991), originarios de cualquiera de los países de América.

2 – Los originales presentados deberán estar escritos en español.

3 – El tema y la extensión serán libres, si bien debe tenerse en cuenta la habitual para un libro de poemas (mínimo recomendado de 60 páginas).

4 – Los originales presentados deberán ser inéditos. Si entre el momento de finalización del plazo de presentación y la concesión del premio, alguno de los trabajos
presentados obtuviera otro premio, el autor deberá comunicarlo por escrito o correo electrónico a Valparaíso Ediciones a fin de que el Jurado no tenga en consideración
el libro.

5 – Las obras estarán firmadas. No está permitido presentarse bajo pseudónimo o plica. El autor deberá de acompañar en la primera página del libro una nota biográfica y una fotografía reciente, indicando claramente los siguientes datos: nombre, apellidos, dirección postal, teléfono de contacto y dirección de correo electrónico.

6 – Los originales se presentarán en una única copia debidamente cosida o encuadernada, hasta el 4 de agosto de 2021, a


Valparaíso Ediciones, Premio de Poesía
Hispanoamericana,
C/ Fray Leopoldo, 7 Bajo, C.P. 18014 Granada
(España)


pudiendo optar por enviarla a través de correo electrónico a la siguiente dirección:
premioruizudiel@valparaisoediciones.es

7 – El jurado estará compuesto por cuatro miembros: un representante de Valparaíso USA, un representante de Valparaíso Colombia, un representante de Valparaíso
España y un autor de reconocido prestigio. Sus nombres se darán a conocer en el momento del fallo del premio, que tendrá lugar a lo largo del mes de septiembre de 2021 en Bogotá durante la celebración del Festival Las Líneas de su Mano.

8 – El premio consistirá en la publicación del libro en la Colección de Poesía de Valparaíso Ediciones y será distribuido en España y Colombia. La editorial mantendrá
y comercializará los derechos de la obra en cualquier idioma y podrá publicarla en sus otras filiales de Centroamérica y Estados Unidos en el caso de que lo considere oportuno, sin caducidad de los mismos. También publicará una edición electrónica de la obra ganadora. El autor percibirá los correspondientes derechos por la comercialización de su obra.

9 – El libro será presentado en el primer semestre de 2022. El autor se compromete a participar en los actos promocionales que pueda organizar la editorial, sin coste para el autor, con el fin de lograr la máxima difusión de su obra.

10 – El jurado podrá optar entre seleccionar un solo libro como ganador, declarar a dos libros ganadores ex-aequo o dejar desierto el premio.

11 – Una vez presentados, los trabajos no podrán ser retirados antes de que el jurado emita su fallo, excepto en lo previsto en la base 4ª.

12 – Los trabajos no premiados en ningún caso serán devueltos a sus autores y serán destruidos tras la deliberación del jurado.

13 – La presentación a este premio supone la aceptación plena de sus bases.

La poesía, mi manera de estar en el mundo

PALABRAS DEL AUTOR, FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

EN LA PRESENTACIÓN DE “HOSPEDAJE DE PASO”

COLECCIÓN VALPARAÍSO DE POESÍA NÚM. 7

Granada, Palacio de los Patos, diciembre 13 de 2012.

Valparaíso y Granada son dos nombres míticos en la cartografía de la poesía escrita en castellano. Dos destinos indiscutibles para quienes nos reconocemos parte de una tradición en la inconmensurable patria de La Mancha. Dos insobornables capitales para aquellos afortunados que aprendimos a leer y que hoy escribimos en español. No siempre se llegan a dos destinos tan entrañables en una misma tarde de abrazos y poesía. Cuando partieron del Puerto de Palos de Moguer, La Pinta, La Niña y La Santa María a buscar la ruta más corta para llegar a Las Indias nunca pensaron sus intrépidos tripulantes que desde allí partía la expansión de una de las aventuras más maravillosas: la lengua, nuestra prodigiosa lengua que nos hermana a más de 450 millones en el mundo y que aprendimos a balbucear leyendo a algunos de nuestros más cercanos poetas. Por eso lo primero que festejo en este día es a nuestra lengua española, tan vigorosa hoy, entre tantas cosas, por la fuerza de sus poetas, de todos aquellos quienes desde las dos orillas del Atlántico han llenado de identidad y cohesión a estas naciones cervantinas. Celebro esa marca de España, ese sello de hispanidad, que con su trípode cristiano, judío y árabe, nos otorgó una manera de estar en el mundo. Aquellos emigrados conversos que huían, aferrados a su lengua y a su religión configuraron el carácter de lo que somos muchos americanos hoy. Somos esa prolongación de España en ultramar. En Valparaíso, 396 años después de aquella travesía trasatlántica, el poeta nicaragüense Rubén Darío “devolvía las carabelas”. El español sería de una vez y para siempre un idioma dotado de nuevos sentidos y significados, de matices y colores, de nuevas musicalidades que revitalizarían para siempre el legado de don Jorge Manrique, San Juan de la Cruz, Luis de Góngora y Argote, Francisco de Quevedo y ese maravilloso tatarabuelo de todos que es Miguel de Cervantes. El Modernismo nos dejaba indelebles en la memoria de los tiempos. Por eso a estas alturas ya no sé qué fue primero: si Valparaíso o Granada, si García Lorca o Neruda, si Rubén Darío o don Antonio Machado, porque todos esos nombres estaban fijados en mi retina como un fresco que sintetizaba todas las dichas y mi infancia era algo así como una gran fiesta de la poesía. Hoy se reinstalan en mi vida como si se tratara del antiguo testamento personal. Son mis arquetipos cuando emprendo la búsqueda del origen y de todos mis mitos. Mi padre, de aquella estirpe de poetas festivos, militantes y solidarios con el género humano, escribió unas décimas a propósito de mi bautizo. Esas décimas, sin querer, marcaban una ruta y un destino y vendrían a ser una carta de navegación de una vocación irremediable. Uno de esos cantos, lleno de intuición, después de enumerar algunos ilustres Federicos de la historia decía: Yo no sé si fue por ellos por lo que escogí tu nombre o si fue por aquel hombre que hizo los versos más bellos. Cuando escucho los destellos de su clara melodía veo a Federico García bajo el cielo de Granada y siento la llamarada de su mágica poesía. Así transcurrió mi infancia, entre vidas de poetas y páginas que llenaron de sosiego tantas soledades. El Tomo I de la enciclopedia El Mundo de los Niños publicada por la legendaria editorial Salvat, traía los primeros versos que amé de todos aquellos autores mencionados y contenía, también, versos inolvidables de Gloria Fuertes, María Elena Walsh, Nicolás Guillén, Jorge Luis Borges, Miguel Hernández, José Agustín Goytisolo y el poeta del mar Gregorio Castañeda Aragón. El lagarto está llorando. / La lagarta está llorando. / El lagarto y la lagarta / con delantalitos blancos. O “Érase un hombre a una nariz pegado / érase una nariz superlativa, / érase una alquitarra medio viva / érase un peje espada mal barbado/. O Érase una vez un lobito bueno / al que maltrataban / todos los corderos/ Y había también un príncipe malo, una bruja buena y un pirata honrado. Las anteriores estrofas, más que unas sencillas palabras fueron, entre otros, los verdaderos ámbitos que inventaron y dieron forma a mi vida. Fueron la banda sonora que justificó la infancia. Los libros de historia asignados en mi escuela primaria señalaban que en Granada había nacido el Adelantado Don Gonzalo Jiménez de Quesada quien el 6 de agosto de 1538 fundó alrededor de 12 chozas y una iglesia a Santa Fe de Bogotá. Sin embargo no fue en esos textos donde aprendí geografía española. Lo poco que conozco se lo debo a la primera televisión a color que llegó a casa para ver el Mundial de 1982. Al compás de esos partidos y de los seis goles de Paolo Rossi llené el respectivo álbum de figuritas donde Maradona, Zico y Platini eran las láminas más difíciles de conseguir. Gracias a ese álbum con Naranjito de mascota supe por primera vez de Madrid, Barcelona, Sevilla, Alicante, la Coruña, Valencia y Zaragoza. Era 1982 en todos los almanaques del mundo y unos meses antes de aquel mundial, caminando con mi padre por el Parque Santander de Bogotá saludé, por casualidad, a un señor que visitaba Bogotá y que rompía los protocolos para recorrer la ciudad como un transeúnte más: era Lepoldo Calvo Sotelo, presidente por esos días del Gobierno Español. Son por esos motivos mencionados que he preferido enumerar algunas anécdotas para distraer mi verdadera y honda emoción de estar hoy en este lugar. Que mi modesto Hospedaje de paso sea presentado hoy, en Granada, y justamente en la colección Valparaíso es una de esas hermosas recompensas que la vida me otorga por mi irrestricta devoción y dedicación a la poesía. A aquello que, como nos recordaba Gabriel García Márquez hace 30 años, cuece los garbanzos en la cocina, repite las imágenes en el espejo y contagia el amor. Mi Hospedaje de paso no es otra cosa que el testimonio de esa infancia recobrada, unos retratos personales de mi paso por la nostalgia y los recuerdos. Es el escenario de aquellas luces verdaderas de la vida. Allí, en esos poemas conviven, de manera torpe pero afectuosa, las voces de mis maestros, de mis amigos, de las lecturas que hicieron de mi infancia un territorio de alegrías y un refugio de todas las pesadillas. Hospedaje de paso es un homenaje a los maestros, muchos de ellos que me han honrado con el privilegio, no solo de su magisterio sin o de su amistad: Luis Vidales, Álvaro Mutis, Mario Rivero, Giovanni Quessep, Luis García Montero, Antonio Cisneros, Juan Gelman, Gonzalo Rojas y Eugenio Montejo entre tantos. Todos ellos poetas de allá o de acá. No importa porque nuestra lengua es un Hospedaje perpetuo de todos nuestros sueños. Uno es del lugar dónde están los amigos. Y si al decir de un entrañable poeta colombiano, Héctor Rojas Herazo: a uno se lo inventan los amigos, entonces hoy festejo y ser inventado por ustedes, acá en Granada bajo la mirada tutelar de Federico García Lorca, en la colección Valparaíso que me devuelve por un instante a ese Océano Pacífico. Celebro el afecto, la compañía de Adriana y Sebastián, a Fernando, Daniel y Javier. Festejo hacer parte de Poesía ante la incertidumbre, la nieve andaluza, la Alhambra y la Huerta de San Vicente.

Y Celebro la poesía: mi única manera de estar en el mundo.

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

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